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Resolución

A partir de hoy he decidido dejar de extrañar.

No extrañaré más a mi padre, que un día se fue y nunca hizo el intento de volver. A veces siento su mirada a través de la ventana, pero nunca volteo porque no quiero encontrar su rostro.

Tampoco extrañaré más a aquél navegante que con su lengua de fuego me envolvió en hermosos oleajes para perderme en la profundidad del océano, y después atravesar el mundo para desaparecer.

He decidido dejar de esperarlo siempre, a cada instante, no soñarlo más, no recordarlo en la cama, en la estrella, en lo rojo ni lo místico, en Reforma o los museos, bajo la lluvia y en la playa. He decidido guardarlo en su cajita de madera, con olor a él, ponerle llave y encerrarlo en la torre de Martina para después demoler el edificio.

No buscaré más al pasado, y el pasado ya no buscará mi futuro. Caminaré con la cabeza erguida bajo la cálida luz del sol, con música y letras en la cabeza, con la ilusión en los ojos y la sorprendente sonrisa que me ha acompañado en esta oscura noche y que no se quiere borrar... ella no se va.

Hoy he decidido dejar de extrañar, dejar de esperar, dejar de huir de mi misma para esconderme de ti. Dejar de querer ser ella, él, el otro; empezar a ser simplemente yo.

Hoy he decidido ser libre, pintar las paredes de blanco y volver a empezar...

Lo que vendrá

Así es, así fue y así será.

Ella ya tiene experiencia, pero no puede evitar sentir el temblor interno que se manifiesta en cada uno de sus movimientos. Cuando toma la taza de café y no logra tener la mano firme; cuando baja las escaleras y sus piernas se rinden; cuando siente taquicardia en el pecho. Aún no ha logrado contenerse a ella misma.

Todo empezó diferente, casi perfecto. Fue racional, medidora, sensata. Pero al final resultó ser lo mismo: un desazón que le ha empezado a dar insomnio.

Sin embargo ahora ella no es la misma, ahora ella ama y por más que le apriete el alma no podrá derramar ni una sola gota de sangre.

Se ha pasado toda la tarde, toda la semana, toda la vida pensando cuál será el veneno perfecto, sutil encanto que permita su cometido. Ahora lo sabe, le gusta y se mantiene firme; ha dejado de temblar. Aún así no ha logrado contenerse a ella misma.

Así es, así fue y así será. Esto anuncia lo que vendrá...

Las historias encerradas

Entré a esa tienda que siempre me había dado curiosidad, aquella ubicada en un sótano en la calle de Gante. Bajé las escaleras con cierta emoción y a la vez un poco de reserva, como quien sabe que algo está a punto de pasar.

En el interior libros, lámparas, discos de vinil, plantas, cosas antiguas y unos pocos rayos de luz que se colaban por entre la pequeña ventana casi al ras del techo para darle un matiz reconfortante a todo lo que ahí se encontraba.

Curioseé un poco antes de que el viejo se acercara a mí. Tenía ojos cristalinos, de esos que traspasan el alma y encuentran tus memorias; olía a madera, a mis recuerdos de la infancia.

“Tengo lo que estás buscando” dijo, y me extendió una libreta de piel blanda. La tomé, la vi, palpé, la sentí mía y sonreí. “Aquí puedes encerrar tus pensamientos, reencontrarte con el pasado y después perderlo todo nuevamente”.

No dudé ni un segundo y la compré. Al salir de la tienda me sentí invadida de una necesidad imperante de vaciar un millón de palabras en mi nuevo cuaderno, palabras que honrasen a los muertos, gritos desesperados que me permitieran expresar lo que nadie debe saber.

Llevo conmigo ese cuaderno siempre, esperando que la nostalgia me encuentre desprevenida y me haga sentir de nuevo en casa. Cuando ese momento llega, vuelco mis recuerdos y los convierto en sueños, historias que no fueron ni serán, momentos cristalizados que vivirán eternamente en ningún lugar, más que en esa libreta que cada día se hace vieja, esperando, esperando tan sólo un milagro que después me haga regresar la realidad…

A las tres de la mañana

El cuerpo ya no se siente pesado, el aire es limpio ante cada respiro que se realiza de manera involuntaria. La razón predomina al fin sin siquiera haberlo deseado. Mi cotidianeidad ha desvanecido todo rastro de ti.

Pero en la noche serena, entre las estrellas te asomas. Llegas como un soplido por mi ventana, con sabor a sal, con olor a mar. Tu piel sigue siendo dorada y a tu paso dejas todo tu ser. Te despojas de toda imperfección, de todo rencor y de todo pensamiento. Te dejas llevar delicadamente por el deseo, por los sentimientos inconclusos, por tu insatisfacción de mí.

Yo te veo dudar desde mi paz, que poco a poco se convierte en intranquilidad ante tu presencia. No sabes si golpearme o amarme. Te acercas sigilosamente y me tomas de los brazos, fuerte, más fuerte, como si quisieras que no escapara. Pero eres tú el que siempre se va, y vuelve, como las olas del mar. No permaneces nunca a la orilla, sólo llegas y borras cualquier recuerdo que pueda existir en la arena de ti, de mí, de nosotros.

Pero a pesar de todo nos dejamos llevar una vez más. Los cuerpos se vuelven cómplices bajo un halo de deseo que llena la atmósfera de un rojo reconfortante. Nos arrebatamos y deshacemos como siempre lo hemos hecho. No podemos escapar el uno del otro. Somos sólo esto, tú y yo, tan perfectos e inaccesibles que debe quedar en este sueño a las tres de la mañana.

Veo en tus ojos temor, y de nuevo te arrepientes y me dejas, como siempre lo has sabido hacer. Te deslizas por entre las sábanas, por entre los sueños y las pesadeces, por entre el sudor y el agua de sal. Te vas contenido, pero sabes que regresarás mil veces más, así lo has escrito.

En el cuarto

Ayer fui al lugar que tanto te gustaba, en el que desatábamos nuestras pasiones y el tiempo se hacia tan breve por el ansia de dos amantes por comerser a besos. Ese con una gran hamaca donde te columpiabas recordando tu infancia, anhelando el mar que tanto nos gusta a los dos, contándome historias que parecían novelas. Algún día serás un gran escritor.

Recordé detenidamente cada rincón que nos perteneció, y el calor con el que inundábamos todo. Recuerdo cada una de nuestras muchas visitas a ese lugar. Recuerdo también tu cara, tus manos frías y temblorosas, tus labios gruesos y perfectos, tus palabras tan quedas que parecían oraciones hacia mí.

Pero el sueño fue ayer e imaginé que el calor era tuyo, que la piel era tuya, que los besos que me recorrían eran los tuyos. Cerré los ojos y pensé que el amor que nacia en ese espacio era aquél que me profesabas. Lo único que pudo hacerme despertar fue el olor de un extraño, un aroma que no era el tuyo.

Pero eso no importa, porque cada noche sigo perdiéndome en mi imaginación, apretándo los párpados y sintiendo tu olor entre los labios y la punta de mi nariz...

Cese

Se había quedado parado en medio del salón, con la mirada fija en el ventanal. Las puertas, abiertas de par en par, dejaban entrar el aire frío que calmaba su cuerpo sudoroso. Esos pensamientos lo habían aturdido desde temprano, las voces llamándolo, exigiendo una respuesta, demandando la acción. No podía cesarlas, no quería acallarlas por que sería el equivalente a abandonar su existencia. Lo había intentado tiempo atrás, cuando vivía sólo y decidió sustituir su consciencia con el alcohol. Pero en la soledad las había extrañado y así, permitió que la locura le regresa.

El azulejo negro con blanco sobre el que se encontraba parado le daba la sensación de estar atrapado en una especie de laberinto, en un tablero de ajedrez donde él era sólo una pieza, la más insignificante.

Cerró los ojos y apretó los puños fuertemente. El sudor resbalaba por su frente y no podía controlarlo. No podía controlar tampoco su respiración, con la mente en negro y esas voces demenciales gritándole.

Tomó vuelo, un impulso más bien, y corrió con pasos agigantados, como si procurara pisar sólo la loza blanca para evitar caer en el hueco oscuro. Abrió los ojos segundos antes de arrojarse por la ventana, para poder ver cómo volaba sobre el pasto verde recién mojado, sintiendo el aire fresco y revitalizante en su cuerpo, en su alma, llegando al final...

Mi poca fuerza de voluntad

Lo confieso, soy una maniaca de buscar y buscar en la red. Siempre he dicho que en Internet es el mejor invento que existe. Me ha servido para tareas, para propuestas, para el trabajo o simplemente para conocer más sobre algún tema. Pero también a veces he usado su poder para mis conductas autodestructivas, y hace rato busqué y encontré lo más doloroso que quería.

Encontré un post de mi eX, en donde dice que está "del otro lado del mundo con la mujer que ama" y que evidentemente no soy yo. Y ya lo sabía, pero debía, como siempre, darme contra la pared y romperme la cara porque sólo así entiendo. Lo que aún no entiendo, es que hace apenas un par de semanas me dijo que me amaba, y dos días después me dio la intempestiva noticia de que se iba a otro país a vivir con otra persona.

Al ver la publicación, le llamé a mi mejor amiga llorando y fue entonces cuando ella me dijo "así como tienes fuerza de voluntad para todo, para tus dietas, para ir al gimnasio diario, para poner tu negocio y conseguir cleintes, así deberías tener fuerza de voluntad para dejar de googlearlo y ver qué encuentras".

Y tiene razón, porque ustedes pensarán "qué hueva de vieja tan clavada" pero yo les puedo asegurar que no soy la única mujer que en efecto, se clava busque y busque a ver qué encuentra en la red, un indicio de algo que nada más nos hace daño.

Y la verdad no sé ni para qué buscamos, porque nada más nos hacemos mensas; si ya estamos en ese punto es porque estamos seguras de que algo está pasando, seguras de que nuestras peores pesadillas (que nos engaña, que la otra es más bonita, que sí la ama con todo su ser, etc.) son reales.

En serio que muchos pueden decir que hago unas novelas maravillosas y super divertidas en mi cabeza, pero lo peor del caso es que siempre terminan convirtiéndose en realidad. Y no, no es por la famosa "ley de atracción" donde cada quien tiene lo que desea; es más bien porque, aunque la mayoría de mis hombres me han subestimado (entiéndase, tomado por pendeja), no tengo, como diría mi abuela, ni un dedo de frente de tonta. Así, siempre termino sabiendo toda la verdad aunque nadie me la diga.

Y a veces ha sido medio chistoso, y si hiciera un guión de película muchos me odiarían como protagonista, otros se morirían de la risa con cada anécdota y por supuesto, me pondría un final feliz. Lástima que este blog llegó un poco tarde, porque hubiera sido divertido "compartir" (o mejor dicho hacer catársis) de las aventuras amorosas que pasé con el Señor X, pero seguro llegará el Señor Y, Z y empezaré otra vez con las primeras letras del abecedario.

Por ahora, como no tengo palabras de amor, sólo que de odio, en efecto me compraré un cuaderno donde podré decir todo lo que me venga en gana y escribir historias cortas que después quemaré, encuadernaré o simplemente guardaré para, a la vuelta de unos años, leerlas y ver lo estúpidamente enamorada que estaba del Señor X y reirme de mí misma.

Y como sé que debo seguir su consejo, tendré la fuerza de voluntad suficiente para ya no volverlo a hacer, para hacer un ayuno y desintoxicarme de él, de las fantasías, de las promesas jamás hechas y menos realizadas. También tendré la fuerza suficiente para hacer una dieta carnal, porque han de saber que ante cualquier depresión, me da por comer y entregarme a los placeres que me presente cualquier hombre, Así así como cualquier mujer normal se entrega a los chocolates, pasteles y helados. Pero ahora me aguantaré, porque la verdad es que no se me antoja tener random sex con cualquier random guy.

Por eso lo hago público, ante extraños que ni siquiera conozco, porque ustedes serán testigos de que este es el último post que le dedico, y son mis últimas horas de sueño y pensamiento para él. Ahora empieza algo nuevo (que no sé que cosa será) y con ello vendrán entradas nuevas, pero no más de él.

Sé que no soy la única que ha pasado por esta situación y que algunos se identificarán y a otros les dará tremenda hueva. De cualquier forma agradezco que lo lean o no, porque de ahora en adelante ya no habrá más del Señor X en mi vida. Total, ustedes nunca lo conocieron, ni a nuestra historia, ni todo lo que representó, y afortunadamente para ustedes, nunca lo harán...